I wanna be a Lego doll
Algunos tienen esa suerte por ser famosos, jo (aunque uno de los muñecos es un reciclaje de la serie de Harry Potter, adivinad cuál)
comete las lentejas, pekeñín!!!
Algunos tienen esa suerte por ser famosos, jo (aunque uno de los muñecos es un reciclaje de la serie de Harry Potter, adivinad cuál)
Una persona, cercana a mi por sangre pero lejana por simpatía, se encuentra haciendo un largo viaje con el fin, al parecer, de comercializar ciertos productos. Accedí a su blog y leí algunas de sus entradas donde relata con bastante acierto literario las cosas que ha visto, hasta ahora, en el lejanísimo oriente. Sus historias finalizan con una cita célebre de algún historiador, escritor o artista, ayudándole a resumir sus sentimientos. Pues bien, la primera reacción que tuve al leer dicho blog no fue de alegría o emoción; conociendo como conozco a esta persona, fue de auténtica pena. Una pena, y digo bien, que haya tenido que recorrerse literalmente medio mundo para darse cuenta de que existe espiritualidad, miseria, alegría en los sitios más tristes, inmensidad en un mundo sin capitalismo exacerbado y cultura milenaria. Cuando aún era uno de nosotros (porque ahora, parece ser, esta a otro nivel más avanzado), no tena respeto por nada ni por nadie, anteponiendo su propio bienestar al de cualquier otros, incluidos sus sufridos y currantes padres. l, que nunca dio su brazo a torcer, que aún cuando la suerte le era adversa se pavoneaba por ser la mejor de las personas, que tanto hizo llorar a su madre, cabrearse a su padre y tantos y tantos disgustos propició a cuantos le rodeaban... ahora se da cuenta de que se puede ser educado, cortés, culto, leer libros, tomar de ellos notas y observar el mundo para conocerlo y respetarlo. Pena sentí, sin lugar a dudas, porque para hacerse un hombre de provecho (varios pueden dar fe de que no lo era antes) ha tenido que ver budas y ros gigantes, templos sagrados, millones de personas sufriendo y la grandeza del mundo frente a él.
El telescopio Hubble es capaz de ver cosas que ningún otro telescopio puede ver. Girando a 570 kilómetros por encima de la Tierra, tardando 97 minutos en completar la órbita, utiliza una serie de cámaras, espejos y ondas que analizan la información con la que topan. Lanzado el 24 de abril de 1990, ha llegado a fotografiar agujeros negros, nebulosas de caprichosas formas e incluso a un cometa dirigirse directamente al planeta Júpiter donde acabó desintegrándose. Ah, grandioso prodigio tecnológico, la lente a través de la cual conocemos los entresijos de formas del universo tan magníficas y lejanas como la nebulosa del Águila, situada a 7000 años luz. Casi nada. Es un artilugio digno de admiración, sobre todo para aquellos que lo diseñaron. Ahora bien, los que miran por él... no se yo. Y es que, si son capaces de ver cosas situadas a 7000 años luz (un año luz equivale a 9.460.000.000.000 kilómetros, echad cuentas), cómo es que no se han dado cuenta hasta hoy de que existía una cosa nueva a tan sólo 1300 millones de kilómetros (aproximadamente)? Será porque es pequeña.